Hoy no logré taparme
Hoy creí poder estar de pie sin desangrarme
Hoy creí poder controlar el dolor
Hoy me desbordó mi vida
Hoy debí quedarme lavando las sábanas

Hoy no logré esquivarme
primero bromee
después me acojoné
después la cagué
después la cagué
después la cagué
Hoy debí quedarme lavando las sábanas

Hoy actué como pude
Hoy mi corazón manaba sangre
Hoy batí neuronas lentas
Hoy deliré por un momento
Hoy debí quedarme lavando las sábanas

Pero aprendí cosas
¡con lo que a mí me gusta aprender!
y aunque mis sábanas están manchadas...
otras limpias y frescas sé que se pueden poner.

Aunque no será hoy.

Adios miércoles.