Esta madrugada, un familiar de mi mujer que se encontraba de vacaciones ha sufrido un infarto de miocardio. Afortunadamente llegó a tiempo a un hospital y ya está fuera de peligro.
Después del shock inicial y tropecientas llamadas, mañana partiremos a primera hora a la localidad donde se encuentran para acompañarles todo lo que podamos y darles todo nuestro apoyo y cariño tanto a él como a su esposa. Así que dejaré mis absurdos problemas mentales aparcados por unos días y me centraré en ofrecer todo lo mejor que tengo a estas personas que quiero. Quizás todo esto me ayude a tocar tierra, desliar la madeja de dudas que tengo (ojalá) y ver, lo que sabemos todos y aplicamos muy pocos, que es mejor disfrutar lo positivo de cada día y, como diría María, dejarse de gilipolleces, pq puede que mañana te visite un infarto como a él o cualquier otra cosa y no haya mañana. Así de triste, así de cruel y así de real. ¡Mucho ánimo D.! Hoy empezamos una nueva vida. Mañana nos vemos.
Hasta pronto.