Hola Cristina, gracias por dedicarme algo de tiempo.
No me siento culpable por los comentarios, me siento inmensamente agradecido. Que alguien que no conoces de nada dedique algo de su tiempo a tratar de ayudarte, dice mucho de ese alguien.
Supongo que últimamente estoy demasiado sensible y todo lo máximizo: lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, etc y etc. Siento que tengo la cabeza como una lavadora centrifugando a 10.000 revoluciones, y obviamente así es muy dificil ser objetivo.
Quizás no debería ponerme a escribir nada, precisamente en estos momentos en que veo todo a través del cristal del dolor, de la debilidad y de la autoculpa, pero sentía la necesidad de gritarlo, de gritarlo tan fuerte que pudiera llegar a cualquiera que se pasase casualmente o no por aquí. Y eso estoy haciendo, gritar lo que siento.
Después del grito uno se queda algo más agusto, pero claro ¡a nadie le gusta que le griten!, así que es posible que pueda llegar a molestar a alguien con tanto berrido insensato, si es así disculpas, pero vine a este muro-blog para desahogarme, para gritar y darme cabezazos de ser tan torpe y débil, y eso es lo que estoy haciendo.
Sé que mi problema no es grave. Que yo tengo la solución dentro de mí. Por muy mal que haya llegado a sentirme, no estoy enfermo (si descartamos las enfermedades mentales, claro), ni nadie a quién quiero lo está. Tengo trabajo y gracias al él independencia económica, pude comprar una casa antes de la puta inflacción, no tengo problemas externos que no pueda controlar, así que según se mire puedo sentirme afortunado y estar contento de que el único problema que tengo, en este periodo de mi vida, lo puedo solucionar yo mismo. Ahora sólo me falta encontrar el cómo.
Y SÍ que es verdad que me siento culpable de muchas cosas, culpable de no haber querido mirarme, de no haber querido saber lo que sentía, de no haber querido cuidarme, de no querer madurar ciertas cosas, de creer en la magia, de creerme especial, de creerme tan fuerte... en definitiva, me siento culpable de haber estado autoengañándome. Y empieza el círculo a dar vueltas. Si estoy mal, preocupo a mi entorno, si mi entorno se preocupa por mí, me hace sentirme mal, y vuelta de nuevo al principio.
Al menos, creo conocer el problema, algo es algo. La solución sé que me va a llevar algo más de tiempo.
¡Gracias por estar ahí!