La Coctelera

¿Cómo os va la vida?

Volver a estas negras páginas es lo más parecido a hacer un viaje en el tiempo. Ya han pasado más de siete años desde que abrí este muro de las lamentaciones, y siete años en internet son muchos años.

He intentado contactar por correo con alguna de las personas que me acompaño durante la mayor crisis de mi vida hasta la fecha, pero a casi todos los mensajes el mailer-daemon me ha explicado que esa cuenta ya no existe.

Dejo un saludo, por si hay alguien que vuelva por aquí. He madurado muchas cosas desde 2006 y otras todavía las tengo en el to-do-list. La vida es un continuo ganapierde.

Un beso para todo aquel que lea esto.

B.

Largo o corto

Largo o corto, gris o pintado,
sucio o limpio, liso, ondulado,
con permanente, extensiones, suelto o atado,
no me importa qué lleves, sino lo qué eres
y cada día.
Cada día que decides vivir a mi lado.

Con amor te quiero

Con amor te quiero, con amor te amo.
Y aunque no se vea, lo siento. Lo siento
en mi pecho, cuando te tocan mis manos,
en mi piel corazón cuando estoy dentro,
en las ganas de hacer y de estar a tu lado.
No se ve pero está y te amo amo amo amo.
Amo cada gesto, cada risa, cada espanto.
Gracias por lo que me das, que es grande y barato.
Gracias por tu mitad que multiplica mi yo y lo que valgo.

2012

Nuevos tiempo, viejos libros. ¿Me quiero? Me quiero.

4 de noviembre de 2011

Es la 1:02. Estoy en Sevilla, como todas las semanas desde febrero. Por trabajo, no por elección. He releído entradas pasadas y veo que la capa de lo cotidiano, lo superficial, lo contrario de intenso ha ganado terreno. Yo y María; María y yo. Viviendo juntos. Compartiendo. Luchando y sufriendo. Nuestros niños tienen 6 y se acerca el 2012. Gracias muro por todo lo que me ayudaste.

El sapo verde

Ese sapo verde
se esconde y se pierde;
así no lo besa
ninguna princesa.

Porque con un beso
él se hará princeso
o príncipe guapo;
¡y quiere ser sapo!

No quiere reinado,
ni trono dorado,
ni enorme castillo,
ni manto amarillo.

Tampoco lacayos
ni tres mil vasallos.
Quiere ver la luna
desde la laguna.

Una madrugada
lo encantó alguna hada;
y así se ha quedado:
sapo y encantado.

Disfruta de todo:
se mete en el lodo
saltándose, solo,
todo el protocolo.

Y le importa un pito
si no está bonito
cazar un insecto;
¡que nadie es perfecto!

¿Su regio dosel?
No se acuerda de él.
¿Su sábana roja?
Prefiere una hoja.

¿Su yelmo y su escudo?
Le gusta ir desnudo.
¿La princesa Eliana?
Él ama a una rana.

A una rana verde
que salta y se pierde
y mira la luna
desde la laguna.

by Carmen Gil

Respirando

Desempolvando el boli

Queda poco para que hayan pasado 5 años 5